El Gobierno de la Ciudad confirmó oficialmente el ajuste de las multas de tránsito, que experimentaron un incremento del 19% a partir de septiembre. Esta modificación se produjo tras la actualización del valor de la Unidad Fija (UF), el índice de referencia que se utiliza para calcular las sanciones administrativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que pasó a $1.173,08.
Las infracciones más graves, como el exceso de velocidad, la conducción temeraria o el no respeto de las señales de tránsito, ahora superan los $4 millones, cifras que reflejan la política de mano dura que las autoridades porteñas mantienen en materia de seguridad vial. El objetivo declarado es desalentar las conductas de riesgo y reducir la siniestralidad en las calles de la ciudad, donde los accidentes de tránsito continúan siendo una de las principales causas de lesiones y muertes evitables.
La medida fue justificada por el Ejecutivo porteño como necesaria para mantener el valor disuasorio de las sanciones en un contexto inflacionario, aunque generó críticas de organizaciones de consumidores y conductores. Estos sectores argumentan que las multas millonarias afectan desproporcionadamente a las clases medias y bajas, mientras que los sectores de mayores ingresos pueden absorber estos costos sin modificar sus hábitos de conducción.
El ajuste impacta no solo en las multas de tránsito, sino también en otras sanciones administrativas y tasas municipales, convirtiendo a septiembre en un mes de reacomodamientos económicos para los residentes de CABA. Las autoridades recomendaron extremar la precaución al volante y respetar las normas de tránsito para evitar sanciones que pueden representar un golpe considerable al presupuesto familiar.
